Ya sabes que todo lo que te rodea genera en ti determinadas sensaciones, ¿verdad? Pues te propongo que te abstraigas de lo meramente estético para comprobar que la decoración puede ser mucho más de lo que imaginas. La decoración puede ser el punto diferenciador del bienestar y por tanto, de la felicidad de las personas como nunca antes lo habías entendido.
En el artículo anterior, Los cinco lugares donde apetece estar en Casa Decor, te hablaba de las sensaciones que puede experimentar una persona en el recorrido de una exposición de espacios diseñados por grandes arquitectos y decoradores. Pues bien, estas sensaciones, también pueden trasladarse a un espacio exterior y prueba de ello es DecorAcción.
Se trata de un evento festivo, donde las calles, edificios y comercios del barrio de las Letras de Madrid cambian su aspecto habitual y se decoran de forma divertida. Los recorridos se convierten en una fiesta donde la percepción de las calles cambia radicalmente por unos días, convirtiéndose en toda una explosión de colores, formas, música y buen humor.
DecorAcción es una manera de hacer llegar el diseño a la gente, pero sobre todo, para que sea consciente de que unas pinceladas de color provocan un cambio dentro del espectador, que vive las calles bajo otro punto de vista en ese momento.
Pasear estos días por el Barrio de las Letras de Madrid supone una variación en la rutina de sus habitantes, conocer más de cerca los comercios de al lado de su casa, ver que a través del diseño es posible cambiar una realidad fundamentalmente visual.
La decoración produce un estímulo en las personas, generalmente a través del sentido de la vista, incidiendo en su estado de ánimo y, por tanto, en su actitud. Puede provocar impasividad, alegría, nostalgia, risa, cantar, bailar o estar en silencio.
En una casa o en un comercio, la decoración supone la guinda del pastel, un extra imprescindible en el bienestar y en la manera de vivir un espacio determinado. Sin embargo, la decoración por sí misma no resuelve conflictos, inseguridades o problemas de comunicación en una familia, por ejemplo. También es difícil que fomente cualidades innatas en una persona o que desarrolle una actitud determinada imprescindible para aprovechar un gran momento de la vida.
Por eso, indudablemente el interiorismo ha de estar dispuesto sobre la base firme de un buen diseño feng shui.
Un proyecto basado en feng shui sabe barajar todas las circunstancias anteriores, que son las particularidades de cada vida, de cada persona y que se ven reflejadas en un espacio dado.
La elección del sector de la casa más adecuado para cada uso no se establece únicamente en parámetros de funcionalidad o necesidad del individuo. Parte de lo que ese espacio va a generar en la vida de la persona, qué experiencias va a tener en su día a día en cuanto a las relaciones con los demás, su estado de salud o su proyección laboral, entre otras muchas cosas.
Como ves, no hablo de experiencias basadas en un diseño que puede ser clásico, moderno, vintage, chic, francés o escandinavo. Estas son experiencias que se apoyan en lo estético y se quedan muy por debajo de lo que una persona siente y vive a lo largo del tiempo.
El primer golpe de vista o el flechazo llega a través de lo que ves, esto es indudable. En ese momento se pone en funcionamiento tu programa de experiencias pasadas y sientes en consecuencia. Pero a la larga, se van forjando las situaciones reales y con un poco de consciencia te das cuenta de que eso que tanto te llamó la atención en un principio no es suficiente para colmar tus objetivos, sean los que sean.
“LA BELLEZA ESTÁ EN EL INTERIOR”
El símil con respecto a una persona está muy claro, pero en una casa ¡es lo mismo!
La elección del mobiliario, los aparatos de iluminación o las telas, en sí mismos no inciden en los aspectos importantes de la vida. Suponen un apoyo siempre que se utilicen con la intención adecuada.
En primer lugar es necesario poner sobre la mesa tus deseos más profundos, tus anhelos, lo que realmente puedes experimentar. Son los datos que forman el mapa de tu mente subconsciente y que se proyectan en el entorno que habitas. Estos datos sólo pueden salir a la superficie a través de disciplinas como feng shui, y lo importante es que son datos analíticos, no sensoriales.
Asignar el uso adecuado a cada estancia en función de esos parámetros es el punto diferenciador del éxito de un proyecto. Éxito en cuanto a las vivencias de las personas en ese lugar, a sus experiencias positivas y perdurables. Y lo mejor de todo, es que no hace falta dejar pasar el tiempo para darse cuenta, sino que es posible anticiparse y actuar sobre seguro.
Esto está más cerca de lo científicamente demostrable de lo que crees, sólo es necesario aplicar la ciencia + consciencia, que no es más que una definición de la física cuántica.
A partir de ahí, el papel del mobiliario adquiere relevancia para fomentar la cualidad de un lugar y su carácter. Espacios activos (yang), requieren luz, movimiento, sonido, muebles ligeros, bajos o incluso minimalistas. Espacios pasivos (yin), requieren un mobiliario más pesado, alto, robusto, colores oscuros, luz tenue.
Bajo este punto de vista, cada elemento tiene unas características que apoyan o no la esencia de un espacio (independientemente de su estilo). El estilo forma parte del gusto personal, que puede ser desarrollado por el mejor interiorista.
Ahora te toca a ti, ¿has decorado tu casa tú mismo o prefieres delegar en un profesional? ¿qué buscas en el interiorismo de tu hogar? Espero leerte en los comentarios.

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