Tu manera de vivir responde a criterios que se reflejan en el tipo de vivienda que eliges: convencional, fragmentada, diáfana, urbana, rural… y en cada una de ellas, su flujo energético es distinto.
Leí hace unos días en una revista que un verdadero espacio para vivir está hecho de vida, no decorado. Sucede a partir de la participación, no de la perfección…
Es decir, en función del modo de vida que llevas en un determinado momento, el uso que se le das a cada estancia es variable y esto es lo que define tu interacción con el edificio, tu afinidad.
Participar de un espacio es interactuar con la actividad destinada a ese lugar.

No es lo mismo una vivienda del tipo tradicional, con usos independientes y tabiquería para cada estancia que una vivienda formada por un único espacio. Cada vivienda tiene sus propias características que se ajustan al tipo de unidad familiar que posees, a tu estilo de vida, si trabajas fuera o en casa, si vives en el campo, o en la ciudad… Los criterios para establecer un buen feng shui son distintos.
VIVIENDA TRADICIONAL
La vivienda tradicional, puede considerarse una casa con una distribución convencional de entrada, salón, cocina, baño y dormitorios, ya sea un piso en un bloque de edificios o una casa unifamiliar en el campo.
Este tipo de viviendas es el más común de todos donde cada estancia suele pertenecer a un sector y su estructura energética permite establecer los usos yang (salón o cocina) y los usos yin (dormitorios) en los lugares más favorables. Todo es independiente y no existe interacción energética entre cada habitación.
En estas viviendas los usos y los sectores de qi están delimitados por los tabiques.
VIVIENDA DIÁFANA
Sin embargo, en viviendas formadas por un único espacio, la influencia de qi, es distinta, ya sea un pequeño estudio para gente joven o las viviendas denominadas “loft”.
Hace unos años, las inmobiliarias pusieron de moda un prototipo de vivienda en bloque formada por un único espacio, es decir, eran superficies libres, sin tabiques de distribución, salvo el cuarto de baño. Algunas solían tener doble altura, aprovechando la planta baja para zonas “activas”, salón y cocina y la parte de arriba, más pequeña, para zonas “pasivas” como dormitorio y baño. Las denominaron «loft».
Esta tipología, se basa en un prototipo de oficina, que ha tenido más aceptación como vivienda para jóvenes.
Realmente, el nombre de “loft” viene de un tipo de vivienda que surge en Estados Unidos a mediados del siglo XX, aprovechando viejos edificios industriales, que habían quedado en desuso tras la retirada de las fábricas de los centros de las ciudades.
Estos edificios fueron reutilizados por pintores y escultores, que veían en esos espacios el lugar ideal para realizar su obra artística, aprovechando el espacio diáfano y sin divisiones, las grandes distancias entre forjados, la luminosidad, el carácter industrial y la posibilidad de habilitar una pequeña zona para dormir o cocinar.
Hoy día, lejos de la clandestinidad de sus primeros ocupantes, se ha convertido en un artículo de verdadero lujo neoyorquino.
Pues bien, en este tipo de viviendas, los usos están definidos por el mobiliario, no por la tabiquería. De esta manera la energía interactúa constantemente en el espacio, no se “captura” como en una vivienda tradicional dividida en estancias, donde cada habitación tiene su propio sector energético.
Al no estar los espacios delimitados, la influencia de cada sector será mayor en las zonas donde se ubique el sofá, la mesa de trabajo o la cama, es decir, los lugares donde más tiempo se está, y, en definitiva los que se activan con la presencia de las personas.
Por eso, el objeto adquiere gran relevancia, el mobiliario le da valor al espacio arquitectónico, a la caja vacía. Un objeto puede ser yin o yang, pasivo o activo, según su forma.
De esta manera, es posible establecer la afinidad que requiere cada espacio con la forma del mobiliario, aún sin estar delimitado por tabiques. Así, si un sector es yin, según el mapa energético de la vivienda, el mobiliario ha de ser fuerte, alto y robusto, para dar respaldo, cobijo. Un espacio yin es un lugar para el reposo y el descanso.

Por el contrario, si un sector es yang, el mobiliario ha de ser ligero, fluido, bajo, minimalista, suspendido. Un espacio yang favorece la actividad, el movimiento, la música y es el mejor lugar para un salón o un comedor.

Así que ya sabes que la cualidad yin y yang no sólo está en las estancias en las que habitas, está en todo lo que te rodea. Incluso, el mobiliario puede enfatizar el carácter yin o yang de un determinado lugar.
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