Desde pequeña había pensado que todo lo que se emprende ha de ser para toda la vida, o al menos, cuanto más duradero sea, mucho mejor. Este punto de vista conservador me marcó durante gran parte de mi niñez y edad adulta. Recuerdo que siempre me esforzaba en cuidar al máximo mis objetos personales, los cuadernos y lápices en el colegio, los zapatos, las muñecas… Incluso, cuando me regalaban una prenda, tardaba en estrenarla y me la ponía pocas veces para que “durase más”. Al cabo del tiempo, me daba cuenta de que ya no me servía o ya había pasado de moda, sin apenas haberla usado.
Esto suponía dejar pasar oportunidades, vivir en el futuro, pero sobre todo no aprovechar el momento presente.
No podemos pensar que las cosas estarán siempre igual, que lo que tenemos ahora, nos va a servir para siempre. Esto va en contra de la propia evolución personal. A medida que crecemos y avanzamos en la vida, vamos conectando con experiencias distintas, con personas y trabajos distintos… y lo mismo ocurre con los espacios que habitamos. O al menos, así debería ocurrir.
Lo que en un momento te resulta imprescindible, con el paso del tiempo deja de serlo. Imagínate que estás enfermo, necesitas reposo, una manta o una pastilla, pero a medida que te encuentras mejor, vas dejando de lado todo eso. Pues en tu casa pasa lo mismo.

TU CASA EVOLUCIONA A MEDIDA QUE TÚ EVOLUCIONAS
La casa va evolucionando a medida que tú te vas desarrollando, pudiendo llegar a un punto donde esa vivienda en la que has pasado tu juventud o tu etapa al cuidado de tus hijos ya no responda a tus necesidades. Se queda pequeña o grande (y no hablo de metros cuadrados ), y tienes que buscar otro lugar que reúna las características acordes a tu momento “presente”.
En cada momento de la vida hay una faceta que tiene más poder que el resto, ya sean los estudios para una oposición, la pareja, la creación de una empresa, formar una familia, fomentar tus cualidades artísticas o dedicar tiempo a tus hijos. Pues debes saber que todos estos factores tienen que tener cabida en tu casa, deben ocupar su espacio. Cuanto más poder le des a estos ámbitos, más espacio deberás darle, y repito, este espacio no tiene por qué medirse en superficie extra, sino en importancia.
Si para ti, lo más importante es fomentar tu reputación o tu visibilidad en el mundo empresarial o artístico, o bien quieres incrementar las ventas de tu negocio, hay que determinar qué espacio ocupa esa zona en tu mente, que al final es lo que se reflejará en tu casa. Si utilizamos la disciplina del feng shui, el sur será una de las distintas zonas de la casa que habrá que analizar y ver qué se proyecta.
A través de feng shui, como herramienta de análisis, es posible definir el espacio que ocupa en tu casa esa faceta de tu vida. En la fase de interpretación, estos datos me sirven de base para saber si eso es realmente lo que ocupa en tu pensamiento. Por eso, mi punto de vista es completamente distinto a lo que pueda indicar un libro adaptado de feng hui. A mí no me gusta hablar de energías que favorecen o traban la vida de una persona. Mi interpretación es más global y se basa en las personas.
Si en tu casa no existe ese lugar que te comentaba antes, es posible que te estés poniendo trabas, que no sea tu momento para afrontar ese deseo, y, por consiguiente, tengas más dificultades para lograrlo. Pero también es posible que tu casa ya no refleje lo que eres o lo que quieres porque estáis en puntos distintos.
Tú has crecido y tu casa no te acompaña. Entonces, es el momento de eliminar apegos y buscar otro lugar afín a ti.
Cuando haces modificaciones en tu entorno, algo cambia dentro de ti. Tu punto de atracción cambia, tus necesidades son distintas, lo mismo que tus inquietudes. Por esa razón, según esas inquietudes, aparecen en tu vida personas para ser tu complemento, aportar lo que te falta y ayudarte a avanzar, aunque no te des cuenta. Son los guías de tu camino. Pero cuando subes a otro nivel, esas personas desaparecen o se hacen menos visibles.
Por eso, ten en cuenta que nada es para siempre, o al menos no de la misma manera. Nada es estático, estamos en constante movimiento y evolución. Si siempre hiciésemos las mismas acciones, estaríamos en el mismo punto, en la parálisis, en el apego y en el miedo al cambio. Pero por poco que modifiquemos un hábito, el resto de piezas empieza a bailar hasta encontrar su posición.
Tu casa es lo mismo.
Hoy día las construcciones son más ligeras, adaptables y versátiles. Podemos encontrar espacios diáfanos para amoldar al gusto, casas modulares que van ampliándose a medida que crece la familia, etc. Pero lo que nos están diciendo estos nuevos modelos es que no existen modelos de serie, que cada persona es distinta y cada vida también. Y lo más importante es que la temporalidad cada vez más está marcando el modo en el que vivimos y los espacios que habitamos.
Encontrar el espacio que te defina realmente, que reme a favor de tus ideales, es el propósito de mi trabajo. Así que, tanto si te sientes identificado como si no, te animo a que dejes tu comentario.
Me estaba haciendo falta leer algo como esta nota.
¡Muchas gracias!
Me alegra que te haya servido de ayuda, Ana!
Un saludo.
Hola! Soy Angela, estoy a punto de reformar mi nueva casa y he tenido la gran suerte de conocer a Esther .Es muy importante lo que dices, vamos evolucionando y necesitamos ver reflejados esos cambios a nuestro alrededor.
Nuestras aspiraciones también evolucionan…y estar rodeados de ese ambiemte favorables es si duda lo mejor que nos puede pasar. Gracias
Gracias Angela, me alegra verte por aquí.
Muy interesante, como siempre! Yo me cambié de casa 15 veces en 10 años! Y ahora llevo 12 en la misma, pero a cada tanto hago una pequeña reforma, unos cambios de mueble… como los que me aconsejaste en mi lugar de trabajo y que por cierto, me ha ido muy bien ;)! La vida es cambio, la casa, como bien dices, también debería transformarse, acompañándote en tus diferentes etapas. Muchas gracias por el post! Tengo pendiente cambiar algunas cosillas y me has animado a hacerlo
María, ¡muchas gracias por tu comentario! El tuyo es un ejemplo de adaptabilidad al cambio llevada al máximo y con éxito.
Un abrazo.