Como ya he comentado en alguna ocasión, una de mis actividades favoritas es la de patear ciudades y pueblos. Así que, el otro día nos dirigimos hacia Brihuega, a unos 90 km de Madrid. Había oído hablar de este pueblo de la Alcarria en varias ocasiones, unas porque mi maestra de Reiki organizaba allí encuentros de fin de semana, y otras, porque muchos de mis clientes hacen parada obligada en sus almacenes de cerámica y gres.
Yo me salté ese paso 😀 y fui derecha al pueblo.
Primero visitamos las Cuevas Árabes todo un entramado laberíntico del s. X. A diferencia de otras cuevas creadas por la naturaleza, éstas son una serie de galerías subterráneas realizadas por el hombre, entre las cimentaciones de la arquitectura popular de la época. De ahí, su poca altura y su composición mediante arcos y bóvedas.

Todo lo que existe en la naturaleza se identifica con uno de los cinco elementos según la metafísica china. Pues bien, una cueva, pertenece básicamente al elemento Tierra, evidentemente, por su composición. Sin embargo, no sólo interviene un elemento. En este caso, el serpenteo de su recorrido, hace también referencia al elemento agua. Si por ejemplo, tu elemento personal es el metal y necesitas fortalecerlo, ¡ese es tu lugar! Porque la tierra fortalece al metal.
Las cuevas, sobre todo en las ciudades, se han utilizado como bodegas para el almacenaje y conservación de los alimentos debido a su temperatura constante a lo largo del año. La verdad es que precisamente en éstas, se estaba genial, la sensación de confort era estupenda, calculo que habría unos 16º.
Como ya comenté en este artículo, el elemento Tierra hace referencia a la madre, al sistema digestivo, por tanto, tiene que ver con la alimentación. Por eso ¿qué mejor sitio para almacenar la comida que en la propia tierra? Es aquí cuando se empiezan a atar cabos y parece ser que todo encaja ¿no crees? Feng shui es sentido común.
Más tarde, llegamos al Prado de Santa María, un lugar muy tranquilo, silencioso, con un arbolado muy frondoso, que deja casi toda la zona en sombra y una brisa muy relajante… Y ahora verás el por qué de tanto silencio… Está situado al pie del Castillo de la piedra Bermeja, desde donde puede verse la vega del Tajuña.

Del castillo se conservan sus muros y el interior está vacío, o casi. Al entrar por la verja y subir las escaleras exteriores me sorprendió ver que se trataba de un recinto cubierto con un tablero de lápidas entre el forjado. Te las encuentras así, de repente. Fue una impresión un tanto macabra… El castillo es parte del cementerio local.
La tranquilidad, el silencio, la sombra… son características yin. Y no hay nada más yin que un cementerio. El extremo yin es la ausencia de vida. Por eso, ya sabes, que los extremos nunca son buenos, siempre, equilibrio. Donde haya yin, poner una pizca de yang, vamos, la sal de la vida 😉 ¿Puede ser que por eso se pongan flores sobre las lápidas? Probablemente sí; el ciclo continúa…

Por cierto, ¿sabías que el Feng shui nació como herramienta para elegir el mejor lugar de enterramiento de un ser querido? Para la cultura china, los sitios donde reposan sus antepasados son de vital importancia porque su Feng shui tiene influencia sobre la suerte de las generaciones posteriores. Por eso, buscaban un lugar donde las formas del paisaje ofrecieran protección a sus tumbas.
Llegada la hora de comer y tras haber pasado dos veces por la misma calle, entramos en la Posada de Jorge, un restaurante muy acogedor y bien situado. Una vez sentados, me llamó la atención una bolita que colgaba del techo en la zona de la entrada. Se trataba de una bolita facetada ¿las conoces?

La bola facetada de cristal es un símbolo utilizado en Feng Shui para activar la energía yang y expandirla dentro de un recinto. Se suelen colocar delante de las ventanas, para que se refleje la gama de colores de los rayos de luz que inciden sobre la bola.
También se colocan en pasillos largos y espacios pequeños sin iluminación natural, para que se revitalice el qi de esos espacios incorporando energía yang a través del destello del cristal.

Resulta que este restaurante, tenía aplicado Feng shui!! ¡Menuda sorpresa! Habían colocado varias bolitas en el local, de manera estratégica. Así que, para saber un poco más, entablamos una agradable conversación con Jorge, su propietario y nos puso al corriente de la historia reciente del restaurante.
A partir de ahí, surgió la idea de escribir el artículo de hoy.
El edificio en el que se sitúa el restaurante formó parte de la antigua Fábrica de Paños. Es un edificio de finales del siglo XVIII restaurado en 2008. Jorge me explicó cómo se llevaron a cabo todas las tareas de rehabilitación y que contaron con la ayuda del doctor arquitecto Juan Monjó, que curiosamente fue mi profesor de Construcción en la carrera 😉

Existen dos elementos que tienen mayor influencia en el local: la tierra (muros) y la madera (vigas y forma exterior). Según el ciclo de los elementos, la madera debilita la tierra, por lo que es necesaria la incorporación de un elemento “puente” para establecer equilibrio. Este elemento es el fuego.
El fuego es el elemento relacionado con el uso hostelero, es el elemento fundamental en un negocio de estas características. Por eso, es importante que el sector Sur esté presente en el local, que no esté bloqueado por las formas del entorno y, a ser posible, que la combinación energética que rige esa orientación sea positiva.
Recorriendo el local, el uso del color burdeos está presente en la mantelería y en el bajo cubierta. La estructura vista de la cubierta, debido a su forma triangular también fortalece el elemento fuego.
Fue una auténtica sorpresa. Pero más aún fue conocer a dos personas estupendas, Flora y Jorge, con las que conversamos de todo un poco, de las cosas de la vida y de las que guardo un grato recuerdo de mi visita a Brihuega.
Como he dicho antes, la Posada de Jorge, forma parte del conjunto de la Real Fábrica de Paños. Se construyó para la fabricación de uniformes militares y llegaron a trabajar hasta 800 personas. Hoy día está prácticamente abandonada y no se puede visitar. Una pena, porque tiene unos jardines que han sido hasta hace poco un reclamo turístico.
Sin embargo, la Fábrica de Paños, por su ubicación y su configuración arquitectónica, no ha pasado desapercibida.

Hace unos años se realizó un proyecto para su reconversión en hotel de 5 estrellas y dar un impulso a la zona. En este proyecto intervino uno de los estudios de arquitectura de referencia, el estudio Lamela. Pero finalmente no se ha llevado a cabo.
Y ya por último, finalizando la visita, hay que mencionar el Museo de miniaturas del profesor Max. ¡Es genial! Hay miniaturas de todos los tipos, hasta la casita de muñecas más pequeña del mundo ¡made in Spain, con premio Guiness incluido!
También auténticas esculturas realizadas en una tiza, verdaderas obras de arte pintadas en la cabeza de un alfiler!!! Sí, si, como lo digo. Sólo se pueden apreciar con una lupa o un microscopio.

Tareas así, suelen ser realizadas por personas cuyo elemento personal es metal yin, personas que tienen la habilidad de realizar trabajos sutiles, que impliquen paciencia y dedicación, dando como resultado, verdaderas joyas hechas con los dedos.
Bueno, pues hasta aquí, mi recorrido fengshuístico por Brihuega. Espero haberte despertado la curiosidad y que, cuando visites una ciudad, la contemples bajo otro punto de vista.
Por cierto, ¿quieres saber cuál es tu elemento personal? Puedes solicitar una sesión de valoración aquí.
Dicen que las cosas se ven según el color del cristal con que se mire… Que curioso el cristal Feng Shui 🙂
Se nota que disfrutaste del día.
¡Así es!