¿Sabes cuál es el mayor poder de un niño?
Los niños, desde que nacen, tienen la capacidad de absorber toda la información que reciben de su entorno para crearse a sí mismos. Esto es debido a la fuerza de su poder interno que les dota de una gran sensibilidad para recibir estímulos externos que despiertan en ellos fascinación por todo lo que les rodea. Esta fascinación es lo que les motiva a aprender.
Los niños son capaces de crear de la nada, aun sin saber hablar o o poder moverse conscientemente. En estas primeras etapas de la vida, la inteligencia está en un segundo plano a favor de su propio maestro interno, su intuición.

Poco a poco van asociando experiencias con sentimientos y actitudes que darán forma a su yo individual.
¡Este es un verdadero fenómeno de la naturaleza!
De ahí la importancia de la preparación de su lugar dentro de casa. Mucho antes que el colegio o la guardería, su ambiente en el hogar será el que favorezca su desarrollo. En un espacio acorde con sus aptitudes, el niño es capaz de proyectar su visión de las cosas.
Del mismo modo que no todos los niños son iguales ni tienen las mismas necesidades, no todas las viviendas, ni sus distribuciones son válidas para su correcto desarrollo. Estamos acostumbrados a asignar un uso a cada pieza de la casa y a sus ocupantes, en el caso de los dormitorios, según la unidad familiar. Pero todo ello se realiza en base a un modelo estandarizado, bien porque se supone una distribución de espacios “correcta” o más o menos cómoda según los parámetros que conocemos.
Sin embargo, de esta manera nos estamos perdiendo las infinitas posibilidades que ofrece cada espacio y la manera en la que se puede adecuar a cada uso, y, sobre todo, a cada miembro familiar.
Cada sector de una vivienda tiene una cualidad que lo hace diferente del resto. Esta cualidad se vincula directamente con la persona que ocupa ese lugar en cuanto a que existe una conexión entre el individuo y el entorno. Es la persona la que proyecta su propia naturaleza y la hace visible dentro de un espacio físico como es la vivienda.
En el caso de los niños, generalmente, ocupan la estancia de la vivienda que queda libre.
¿Es ese el lugar más apropiado para él?
Cada persona posee unos dones o talentos únicos que los hace diferente del resto. Con ellos nacemos, pero no siempre los desarrollamos.
En el caso de los niños, desde pequeños, van mostrando su interés por diversos temas y su personalidad. Y como decía al principio se van quedando con el ambiente que perciben en su entorno.
Si el ambiente promueve el hábito de la lectura, es muy probable que el niño también lea. Pero también es posible, que sin ser un ratón de biblioteca, sepa la importancia que tienen los libros para obtener puntos de vista distintos. En cambio, si el ambiente que respiran es hostil, asumirán como normal un mal comportamiento.

Los niños repiten lo que ven, pero en base a sus cualidades personales.
Hay niños que son más tranquilos y estudiosos, otros más inquietos y creativos, otros a los que se les da bien hacer amigos y también están los que les gusta dirigir.
Estos patrones son los que dan forma a sus propios talentos. Conocerlos y saber desarrollarlos harán posible que se desenvuelvan cómodamente a lo largo de su vida. Y a través de la vivienda es posible orientarlos.
Los dormitorios son los lugares más importantes para los niños. Es donde descansan, tienen sus cosas y donde además, juegan y estudian. Por tanto, es donde proyectan sus sueños y el medio mediante el cual es posible percibir sus aptitudes.
La dualidad de usos dentro de un mismo espacio hace que interfiera uno con otro. ¿Cuántas veces obstaculiza el juego en el tiempo de descanso o del estudio?
Si tenemos en cuenta que los niños absorben la información de su entorno, entenderás que la mente genera un patrón según lo que percibe del exterior. Si una estancia está pensada para dormir, al introducir un uso completamente distinto, se genera una perturbación.
Un dormitorio para un niño muy activo debe favorecer la relajación y la calma, para que esté en equilibrio. Para ello es importante que su cama esté correctamente orientada y crear un lugar tranquilo, con luz tenue y silencioso. Es importante evitar que haya demasiados objetos que le estimulen, como juegos a la vista, un ordenador, Y, en la medida de lo posible, encontrar otro lugar destinado a sus juegos, fuera del dormitorio.
Mientras que el dormitorio de un niño tranquilo, deberá fomentar su chispa creativa. Para ello es conveniente que la dirección en la que duerme favorezca su vitalidad y su energía.
Como ves, hay un lugar para cada persona y una persona para cada lugar. Saber detectar estas cualidades en el espacio y en el individuo ofrece la oportunidad de generar experiencias positivas en cada ámbito de la vida empezando desde bebés.
Hola! Muy interesante. Es bueno que lis hermanos compartan habitación o mejor separados? En mi caso se llevan dos años y duermen juntos y están contentos de hacerlo.
Hola Ana,
Siempre que el ambiente generado en la habitación y sobre todo la disposición de sus camas sea favorable para cada uno de ellos de manera independiente, es favorable.
Saludos.
Hola! Gracias por compartir! Me parece muy interesante, me encantaría que compartieran también imágenes de posibilidades de dormitorios de diseño para niños.
Lo tendré en cuenta para próximos artículos, Lucía. Gracias por la sugerencia.