El amor, en su mayor extensión de la palabra, es la Fuerza Universal, la esencia de la vida. El amor ofrece una sensación de expansión, que envuelve y da poder. Es el sentimiento que provoca los mejores momentos de la vida.
El amor es necesario a cada instante. El amor es luz. Por eso, es fantástico que haya un día destinado a celebrar esta sensación, que es mucho más que una flecha de cupido. Y de eso precisamente es de lo que te quiero hablar hoy, del amor de verdad, de esa vibración que nace desde el interior y que muchas veces tenemos olvidada.

San Valentín es el patrón de los enamorados y por eso la palabra amor de estas fechas siempre va vinculada a la pareja, por el hecho del enamoramiento, no del amor en general, lo que tiene sus seguidores y detractores. Sin embargo, en otros países, el 14 de febrero se celebra el día de la amistad o día del amor. Para mi, esto lo engloba todo. ¿Qué mejor momento para celebrar el amor incondicional, el amor a uno mismo, el amor a lo que te rodea? Puedes amarte a ti, amar tu casa, amar tu entorno.
El enamoramiento muchas veces se malinterpreta cuando va condicionado con el apego y la dependencia emocional. Esta situación no es estar enamorado, es ser dependiente de una persona para ser feliz. Un ejemplo muy simple puede ser cuando te miras al espejo y solo ves tus defectos. Es entonces cuando dependes de otra persona que te diga todo lo contrario. Si esa persona es tu pareja y tienes la suerte de que te anima y te dice lo maravillosa que eres, estupendo. Pero puedes caer en la trampa de buscar fuera lo que tú no tienes dentro.
La cosa cambia cuando en vez de pensar en la otra persona para sentir amor, lo sientes dentro de ti mismo. Cuando te das cuenta de que eres un ser único y por eso eres especial. Que no tienes que hacer nada para que otras personas estén a tu lado, simplemente ser tú mismo, con amor.
El amor es energía que vibra a un nivel muy alto, por eso es el reflejo de la paz interior, de la aceptación, de la sensación de libertad y de la alegría.
Cuanto más amor emites desde dentro de ti, más amor proyectas a todo lo que te rodea. Y todo aquello que das, recibes, como un espejo.
Pero esto no siempre es fácil. Puedes vivir una vida entera sin darte cuenta de ello. Para mí el amor bien entendido supuso un descubrimiento que me cambió la vida. Fue en un viaje a Japón, hace ya unos años, cuando viví una de las experiencias más impresionantes de mi vida. Pudo ser el entorno, la gente, la ciudad de Kyoto (trazada bajo la filosofía feng shui) o el Monte Kurama, una montaña sagrada donde Mikao Usui (descubridor de Reiki) logró el estado de Atshin Ritsumei (satori o estado de paz absoluta). No lo sé. Lo que sí sé es que descubrí una puerta dentro de mi que no sabía que existía y que, de repente, se abrió. Era la entrada a este amor del que te hablo.
Empecé a quererme a mi misma como nunca antes lo había hecho, tuve consciencia de mi niña interior, me di cuenta de que yo también formaba parte del mundo y que no era un bicho raro ajeno a todo. La gente me quería por cómo soy, lo mismo que yo también quería al resto por lo que son.
Esto era la aceptación, era mi libertad, mi respiración y mi alegría. A mi vuelta, estuve flotando varios meses y mi vida cambió por completo. En este enlace cuento parte de este proceso.
Aún hoy tengo presente esa sensación, cada día. Desde entonces sonrío más, soy más agradecida, empatizo con los demás. En definitiva, soy más amor. Y qué mejor momento que ese para compartirlo con otra persona. Si eres feliz contigo, estás en las mejores condiciones para compartir esa felicidad. Esto para mi es la pareja. Compartir felicidad mutua, desde el amor a uno mismo.
Y por supuesto, esto es aplicable a todo lo demás.

Desde hace dos meses me encargo del cuidado de la gata de mi madre. Tuvo un problema grave en una pata y había que llevarle al veterinario cada semana, hacerle curas y darle medicación diaria. Lo curioso de este caso es que hasta entonces los gatos no me atraían en absoluto, me gustaban más los perros. Los típicos prejuicios. Pero ella era y es especial, de hecho, esta situación me ha enriquecido muchísimo a nivel personal.
Empecé a darle sesiones de reiki, a escribir palabras de amor y gratitud en sus vendajes y sobre todo a acariciarla con mucho mimo y con consciencia. En cada caricia, cuando ella inclinaba su cabeza y me miraba, se producía una de las mejores sensaciones que he experimentado con los animales: la conexión que existe entre dos seres vivos. Otra forma de proyectar amor desde el interior.
Gracias a ello me he volcado mucho en la relación del ser humano y los animales. No es casualidad la convivencia de ellos entre nosotros.
Por todas estas cosas, pienso que qué mejor que exista un día para celebrar el amor, entendido como Amor Universal, amor a la tierra, a la naturaleza, a los animales, a las personas, a nuestros lugares. Si este día sirve para tomar consciencia de ello, ¡bienvenido San Valentín!
Nota: las fotos de este post indican la existencia del amor en la naturaleza. Son fotos realizadas por Alexey Kljatov con un gran macro y muestran cómo es la composición de un copo de nieve!!! Es similar al experimento de Masaru Emoto, cuando mostró la forma de cristalización de una gota de agua al expresarle palabras de amor y agradecimiento. Gracias a estos descubrimientos podemos ser conscientes de que el amor está en todas partes. 🙂
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Me encanta Esther tu teoria u opinión sobre el Amor Universal. En parte pienso lo mismo. Pero los resultados reales no son siempre tan maravilloso como comentas. Lo digo por mi experiencia vivida. Saludos.
El amor incondicional lo siente uno mismo, se da por el placer de dar, sin esperar nada a cambio, por eso es incondicional. Una experiencia complicada está influenciada por el miedo y el ego que es lo contrario al amor.
Gracias por tu comentario Sacramento. Un saludo.
Hola Esther! ¡me ha gustado muchísimo y me viene muy bien justo en este momento que estoy viviendo! Muchas gracias por compartir lo que sientes.
Muchas gracias por tu comentario, Marta.
Hola Esther, me ha encantado tu artículo.Enhorabuena, muy bonita historia. Un fuerte abrazo.
Gracias María.
Otro abrazo para ti.