A lo largo de un día puedes hacer miles de elecciones. Sí, sí, no exagero, ¡miles! No te das cuenta porque la mayoría de ellas las haces de forma inconsciente. El cerebro se encarga de ello y sólo te percatas de las que no son habituales. Eliges desde lo que te pones al levantarte, qué desayuno vas a tomar, si coges antes las llaves o el abrigo, etc. Hasta otro tipo de elecciones más complejas como dónde irás de vacaciones, qué modelo de coche comprarte o incluso si inviertes en una casa o en un piso.
Pues bien, todas estas decisiones tienen que ver con tu codificación, con tu sistema de valores. Cada persona tiene su propio sistema, que le lleva a decidirse por una u otra opción, en función de su escala de valor.

Pero vamos a ponerte al otro lado de la situación:
¿Qué ofreces tú que te hace distinto del otro? Dicho de otra manera ¿Por qué te eligen a ti para ocupar un puesto de trabajo o para realizar un determinado proyecto?
Cada persona es única, tiene su propio talento, su propia identidad, aquello que le hace distinta a cualquier otra. Identificar esta parte de la vida de una persona no es tarea fácil. Hay quienes ni siquiera lo llegan a descubrir.
En el ámbito profesional, puede haber muchos abogados, arquitectos, profesores… Pero siempre hay un punto en cada uno de ellos que lo hace diferente a los demás: su propio valor. Se trata de esa parte que hace que un determinado cliente se decida por uno o por otro: las conexiones. Seguro que cuando vas a hacer la compra o a la peluquería, tienes tus preferencias, que hacen que vayas antes a un sitio que a otro; ya sea por su estilo, por la manera de atenderte o por la cercanía con tu casa.
Entender esto en el mundo occidental donde hemos sido educados en el ámbito de la competitividad, de ser mejor que el otro, que los demás son competencia, etc. no hace sino minimizar la propia esencia de cada persona. Por eso, hay que buscar dentro de uno mismo y observar qué es lo que te motiva, cuál es tu pasión y ¡hacerla posible! Llevarla a la práctica.
¡¡¡A mí me ha costado varias sesiones de desarrollo personal darme cuenta de ello!!!.
Y es ahora, cuando llevo apenas dos años y medio con este proyecto de Arquitectura y Feng shui cuando pienso en todo el camino recorrido, en el producto que estoy llevando a cabo y el por qué y el para qué. Dejando a un lado los prejuicios, hoy me atrevo a compartir contigo esta parte de mí.
Así que:
ESTO ES EN LO QUE CREO Y ESTE ES MI MANIFIESTO:
– Aportar valor a tu trabajo, diferenciándote del resto, especializándote en aquello que forma parte ti mismo, de tus inquietudes, de tu carácter o de tu personalidad.
– Hay que establecer una conexión con el cliente para que cada trabajo sea un éxito.
– La empatía es la clave fundamental para crear afinidad entre ambas partes.
– Disfrutando con lo que haces se empapa todo el proyecto de buen rollo y eso lo percibe el cliente. Doy fe de ello.
En mi caso, aporto la especialidad de Feng shui en la arquitectura. No concibo un proyecto “sin alma” sin captar la esencia del lugar y el tipo de conexión que establece la energía vital que le rodea con las personas. Por eso:
– Los proyectos que realizo se basan en la protección personal y en la tranquilidad interior.
– Ayudan a las personas a ser más felices y a vivir sus hogares, en plenitud.
– Conectan las personas con sus viviendas.
– Por eso, construyo proyectos de bienestar y equilibrio.
Además:
– Creo en las cosas bonitas y en hacer proyectos que emocionan.
– Creo que el cliente es el protagonista y yo soy el medio que les lleva a su objetivo de felicidad. Sin imponer criterios, sino encauzando ideas, dando forma y opciones a los requerimientos del cliente.
Es fundamental, escuchar al cliente, a la persona que está frente a ti, que, desde su libertad, ha depositado su confianza en ti y te ha elegido a ti y no a otro. Porque tú formas parte de su escala de valores, sabe lo que haces, cómo trabajas y, desde su libertad te elige: ¡Esto es maravilloso!
– Valoro la confianza que depositan los clientes en mi trabajo y me esfuerzo en aumentar sus expectativas con un proyecto acorde a sus necesidades.
– Me preocupo en realizar un trabajo cuidado, detallado y con una atención en primera persona en todo el proceso.
– Pienso en las personas y a continuación, en el edificio y establezco el tipo y el grado de afinidad entre ambos.
Así soy yo. Esta es mi filosofía, que aplico tanto en mi vida profesional como en la personal. Esto es lo que hará que personas como tú, se identifiquen con esta manera de trabajar y se ponga en funcionamiento todo el proceso de las decisiones en cadena. Y lo mejor de todo es que a cada decisión le seguirá una consecuencia.
¿No es fantástico?
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Hola Esther,
Enhorabuena por tu web (me la recomendó Pepa Cobos, mi profe de diseño web), me encanta todo lo que comunicas y me parece super interesante el concepto del feng shui aplicado a la arquitectura.
Comparto tus ideas sobre que lo que nos rodea en el exterior nos influye en nuestro interior, y que a veces cambiando pequeñas cosas podemos mejorar ambos escenarios.
Veo que tienes una gran formación en feng-shui, me parece apasionante y aprendo cosas nuevas contigo cada semana.
Yo en mi pintura pretendo transmitir y crear estados de paz y relajación, pero lo hago de manera intuiva. Me parece importante que la gente disfrute y se relaje contemplando mis obras, y que aporten calma y armonía a sus hogares. Y lo que más disfruto es cuando me encargan un cuadro para un espacio en concreto, y conozco a los dueños, y la casa, y es una gozada pintar para «alguien» y para un «dónde». ¿Existe también feng-shui para la pintura?
Te leo desde hace meses aunque no te había puesto comentario hasta ahora. Sigue publicando cosas tan interesantes, me encantaría tener que hacerme una casa para encargártela a ti!
Muchas gracias por compartir lo que sabes!
Cristina
Muchas gracias por tu comentario, Cristina.
La pintura, y el arte en general, juegan un papel muy importante en el feng shui de los hogares. Un cuadro refleja colores, formas, emociones… conceptos que se aplican constantemente en feng shui. La pintura es inspiración y si además piensas en su destinatario a la hora de plasmar tus ideas, ya tienen un gran valor. Te animo a aplicar algunos conceptos sencillos de feng shui, como la dualidad yin yang o el ciclo de los 5 elementos, por ejemplo.
Muy interesante, Cristina.
Un saludo.
Es cierto, Esther, a veces no nos damos cuenta de que, a pesar de que hay una parte circunstancial en nuestras vidas que no podemos cambiar, hay muchísimas pequeñas decisiones diarias que pueden mejorar nuestra situación. Sin embargo, hace falta ser muy valiente para superar el miedo a la incertidumbre, a lo desconocido y, por tanto, «no controlable» y modificar conductas que has repetido incesantemente durante años sin cuestionarlas.
Sí Laura. Pero la motivación y las ganas de hacer cosas nuevas, están por encima del miedo. Hacer las cosas como siempre hace que nos movamos en círculos, no se avanza. Pero si damos el salto hacia la incertidumbre, hacia la zona de aprendizaje y lo «bueno por conocer» llegaremos a la zona de la magia!!
Gracias por tu comentario.