¿Sabes que el entorno que te rodea genera una influencia sobre ti?
Cada espacio que habitas, en tu casa, tu oficina, la casa del pueblo, está conectado contigo mismo y repercute en tu comportamiento. Esto es debido a la relación que existe entre los espacios y las emociones que generan en las personas.
El tipo de energía (qi) que se establece en cada estancia y en cada ambiente crea un estímulo en tu cerebro (emoción) que se traduce en una respuesta (comportamiento).
Así pues, te resultará fácil entender que cuando tu entorno te hace sentir mal, la respuesta que generas es negativa, estrés, enfado, decaimiento… Sin embargo, cuando un entorno te induce bienestar y buenas sensaciones, tu respuesta será positiva, alegre, proactiva.
Los factores que influyen pueden ser tangibles como la iluminación, la decoración, el orden, etc o intangibles, es decir, el tipo de qi o energía asociada a ese lugar (feng shui).

Probablemente hayas notado sensaciones en determinados lugares que afectan a diversos aspectos de tu vida como por ejemplo: falta de motivación en tu zona de trabajo, discusiones constantes en el salón, sensación de soledad desde que te mudaste a tu nueva casa, pérdida de estatus económico, etc.
Pues la buena noticia es que es posible resolverlo.
¿Cómo?
Siendo consciente de qué zonas de tu vivienda son más favorables en función de las actividades que desarrollas en ellas. En la mayoría de los casos, cambiando el uso que le das a una estancia te puede favorecer en un determinado ámbito de tu vida.
Muchos de los problemas personales, económicos o de salud, que repercuten en tu bienestar se deben a que no se relaciona correctamente la estancia con su uso. Hay lugares que requieren de un espacio activo, como un salón o una cocina mientras que otras estancias tienen una influencia más pasiva, más yin y requieren un uso acorde, como un dormitorio, una sala de relajación o de estudio.
El desequilibrio entre estos aspectos afecta a tu calidad de vida debido a que no existe una conexión entre tu espacio y tú mismo, entre tus objetivos y la manera de llevarlos a cabo.
Por eso, tu casa te lo pone de manifiesto. De ahí la importancia de conocer esta situación antes de elegir una vivienda, construirla o de acondicionar tu local comercial.
Pero lo más sorprendente es que Tú eres la clave de todo. A través de tu estado interno y emocional vas estableciendo vínculos con tu entorno, ya sean mejores o peores. Te relacionas con un determinado tipo de gente, tienes un determinado tipo de trabajos y vives en determinados ambientes. Y esas son las pistas que tienes seguir para avanzar.
TU CASA ES LA RADIOGRAFÍA DE TU INTERIOR.
Una vivienda es la proyección de ti mismo. Refleja los capítulos de tu vida en un determinado momento, aquello que tienes que desarrollar, trascender y aprender a lo largo de tu estancia en ella. Así, se establecen los enlaces precisos con todo lo que te rodea para conectar con los escenarios que te ayudan a evolucionar.
Por eso, no existen casas buenas o malas. Es como decir personas buenas o malas. En realidad no es así. Cada uno actúa según lo que piensa que es correcto en ese momento. Pero lo que es correcto para ti, puede no serlo para mí. Cada persona posee distintos grados de evolución personal que les hace conectar con sus experiencias, ya sea una relación, un trabajo, los amigos o la propia vivienda. Todo el entorno te refleja a ti mismo.
Así pues, lo mismo que cuando tu cuerpo tiene una molestia y la detectas, una vivienda también lo pone de manifiesto. Es el mapa de tu vida.
Lo importante es saber hacia dónde quieres dirigirte, cuál es tu objetivo, qué es lo que te frena. A través de tu casa puedes conocerte a ti mismo y lograr el estado que deseas.
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