Una obra o una reforma de arquitectura y feng shui es un acontecimiento que puedes experimentar pocas veces en la vida. Es una decisión importante y no sólo debido al esfuerzo y a la inversión económica que supone sino también por las ilusiones, inquietudes y miedos que conlleva.
Tras mi experiencia en estos años haciendo proyectos y llevándolos a cabo (como directora de orquesta :D), he podido observar una serie de etapas que se van sucediendo en cada cliente a medida que avanza el proceso. Muchas de estas etapas suelen repetirse, otras son completamente nuevas y sorprendentes. Mis clientes aprenden. Yo también. Es un regalo mutuo.
Por eso, siempre es bueno saber de antemano a qué te enfrentas cuando vas a realizar una obra, lo que ganas y lo que pierdes: experiencias, sensaciones, caos, orden…

Se trata de un momento realmente único y emocionante. Si te sabes introducir en el proceso, con buen ánimo, disfrutando de cada paso y aportando lo mejor de ti, el resultado es increíble. Se establece una sinergia y entre todos formamos una orquesta que suscita diversas emociones, según la tonalidad de la obra. Lo importante es deleitar al público con cada nota para que todo acabe con un aplauso y la buena sensación que queda dentro de uno mismo al finalizar la obra.
Así pues, vamos a ver las partes de este concierto desde que se escribe la primera nota.
1. SONATA O SINFONÍA.
Esta es la parte más bonita donde la ilusión y tu objetivo marcan el contenido del proceso. En este paso, la labor del arquitecto consiste en saber traducir ese objetivo. Hay que tener en cuenta lo que realmente necesitas e intentar ir un paso más adelante, sabiendo lo que puedes conseguir o no eliminando un tabique, aumentando la superficie del salón, haciendo un tercer dormitorio, etc.
Y también hay que identificar tu estilo, según tu personalidad, tus gustos, y también, el entorno en el que se sitúa la vivienda. De esta manera se obtiene el género sobre el que trabajar a continuación.
2. PARTITURA.
Aquí entra en escena el estudio de feng shui. Es la clave para determinar la mejor ubicación de cada estancia, dónde situar las tres partes fundamentales: puerta de entrada, el dormitorio principal, la cocina. Hay que identificar los espacios yin y los espacios yang, ver si conviene o no ampliar o reducir habitaciones, qué consecuencias puede ocasionarte tanto a ti como a tu familia, cómo adjudicar los dormitorios y por qué, etc.
Un análisis de Feng shui te ayuda a realizar un proyecto de arquitectura conectado contigo mismo. Cada persona tiene unos objetivos, unos gustos y unas inquietudes distintas a cualquier otra y por eso cada partitura es distinta a la anterior.
Tú imaginas, yo traduzco y el feng shui lo escribe.
3. INTERPRETACIÓN.
Esta es la etapa más compleja de todas. Antes de empezar se suceden los nervios, la incertidumbre y el agobio. Y no es para menos; una obra es un cambio muy importante: es una decisión única. Has sido consciente de que tu entorno necesita un cambio y decides ¡actuar! Y toda acción conlleva una consecuencia. Es un movimiento de una pieza clave de tu vida: tu refugio. Y al mover una pieza, todas las demás también se mueven.
A medida que se van demoliendo tabiques, suelos, instalaciones… se pone al descubierto todo tu mundo, tu antiguo mundo, que parece que se tambalea, se desequilibra, no existe…Entras en un momento de inseguridad y de falta de confianza, que a veces se traduce en insatisfacción y alguna que otra queja. Es el obstáculo que hay que saltar para ver las vistas desde la cima!
En todo caos hay orden, recuerda, donde hay yin hay yang. Ese caos es el folio en blanco donde empezar a dibujar tu nuevo escenario. Te costará verlo, pero tu arquitecto son tus ojos y los planos son la partitura que ha de seguir siendo interpretada.
Es curioso cómo cambia la percepción según el estado en el que te encuentres. Puedes estar asistiendo a una pieza de Chopin o bien puedes estar con los ojos como platos ante la magnificencia de una obra de Wagner!!
En cualquier caso este proceso lleva consigo una transformación interna, pero sólo existe si realmente estás en disposición de captar esa conexión con tu bienestar.
Poco a poco, vas viendo cómo las cosas van tomando una nueva forma; tras la agitación, los posos se asientan. Notas cómo ha cambiado la luz, el espacio se dilata, vas entrando en tu nuevo mundo. Estás en un momento de asombro, y es justo ahí, cuando vives el momento presente. Es un periodo muy corto de tiempo, pero lo vives.
¿Ha cambiado tu entorno o eres tú quien ha cambiado?
4. CODA.
Llega el momento de vestir tus rincones, acentuar cada nota. En este paso también tienes que tener en cuenta si todas tus pertenencias tienen cabida en este nuevo escenario. Lo mejor es incorporar la elección del mobiliario en el proyecto de arquitectura, para que todo sea un conjunto homogéneo, según tu personalidad y tu propia vivienda. Es algo a lo que no se suele prestar la suficiente atención al principio, pero es una pieza clave porque al final, es lo que más expones.
Conservar el antiguo mobiliario suele generar, casi siempre, una contradicción. Eso pasa siempre, pero hasta que no se ve el resultado final no lo puedes percibir. Por eso, presta atención a esa parte de ti que proyectas en tus pertenencias: el apego. Bien porque te has acostumbrado a ellas o porque te da pena desprenderte de ellas, al final, acabas poniéndolas de nuevo.
Quédate con aquello que realmente te identifica y dale tu toque personal. Probablemente haya que buscar otras ubicaciones porque el mobiliario también tiene su componente yin y yang por su forma, material y color. El resto de cosas puedes regalarlas, venderlas o donarlas a alguna asociación.
Así que esto es lo que podrás vivir cuando lleves a cabo la reconversión de tu espacio. Tu vida será distinta porque tú serás distinto. Un entorno conectado contigo y con tus inquietudes te motiva a seguir avanzando, te da seguridad y te impulsa a realizar grandes cambios en tu vida. De esta manera conseguirás un aplauso para ti mismo.
¿Te animas?
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