Hace un par de semanas me regalaron una planta. En realidad se trataba de un pequeño árbol forestal de unos 18 meses, que sólo tenía tres hojitas cuando llegó a mis manos. Lo tenía que plantar en una maceta para que, más adelante, cuando las raíces agarrasen bien, plantarlo en el campo.
– Ufff ¡madre mía! ¡Menudo desafío!- Pensé.
Los que me conocéis sabéis que no se me dan nada bien las plantas, véase este artículo, en el que introduje el Elemento Madera narrando una fatídica experiencia que supuso un no rotundo a lo verde desde entonces. Ese recuerdo volvió a mi mente cuando, de repente, me encuentro llevando una pequeña ramita sembrada en apenas 10 cm de tierra, en una bolsita y camino del estudio.
Por mucho que pueda sorprenderte, no tenía ni idea de lo que tenía que hacer. Miré en internet y di con los pasos fundamentales: maceta y tierra. Pero finalmente, para evitar correr riesgos, eché mano de la familia para que me indicasen paso a paso el proceso, que hice yo solita 😉

El resultado está aquí. En 5 días había crecido una barbaridad, tanto que pensé ¡estoy creando un monstruo! Pero era señal de que todo iba estupendamente. Al cabo de 20 días, el árbol está precioso. En la imagen no se aprecia porque está a escala más reducida con respecto a la foto de la izquierda. Imagínalo tres veces más grande.
Como ves, todo empieza con un pequeño paso, con actitud proactiva y evitando que una creencia te limite. Este es mi reto, lograr que crezca sano y fuerte y que algún día llegue a plantarlo en el campo (a este paso, dentro de pocas semanas!!!)
Te cuento esto porque ha sido ahora cuando empiezo a tomar conciencia seriamente de mi entorno. Sin darme cuenta, he pasado de la automatización de pautas diarias a llevar a cabo acciones que implican mayor responsabilidad.
¿Eres capaz de enumerar cinco acciones que te comprometan a purificar el aire que respiras? Seguro que sí, ya sea reciclar basura, cuidar plantas, desplazarte en bicicleta, consumir productos ecológicos… Yo me paré a pensar y no hacía nada nuevo a este respecto desde hace más de cinco años atrás.
¡Ya era hora de renovarse!
Quizás te haya pasado a ti también, pero acontecimientos recientes me han llevado a preguntarme en qué momento permitimos que la tierra se ahogue, que no respire y que acabe rugiendo por dentro… No entendemos que la tierra es la madre, la que hace posible que estemos vivos, la que nos ofrece todo cuanto necesitamos.
Nuestro ego de ser humano no entiende el papel que debemos desempeñar como colaboradores de la naturaleza, limitándonos, en cambio, a someterla bajo nuestro mando.
Afortunadamente, poco a poco nos estamos concienciando. Es posible que el PERIODO 8 que estamos atravesando tenga mucho que ver. El periodo 8 representa al trigrama Gen. Es el qi que se manifiesta entre los años 2004 hasta 2024.

Gen es el trigrama de la montaña, cuyo elemento es la tierra. Está formado por dos líneas quebradas inferiores (yin) y una continua superior (yang). Como puedes observar en esta imagen, el qi entra desde abajo, desde la tierra, desde la base sólida. Esto nos indica la importancia de la energía interna, por eso es tiempo de cultivar el interior de uno mismo, de meditar, aprender, reflexionar sobre las acciones pasadas y poner la vista hacia delante. Crecer desde dentro hacia afuera.
No es de extrañar que en estos años se hayan dado a conocer multitud de técnicas de desarrollo personal, como el yoga, reiki, meditación, etc. llegando a un gran número de personas. Por ello hoy día hay bastante concienciación sobre todo lo que nos rodea y nos encaminamos hacia un futuro más sostenible. Estas son las características que trae el qi de este periodo 8, Gen.
Pero ¿hasta qué punto llevamos a cabo acciones que nos comprometan con ello realmente?
El primer paso empieza dentro de uno mismo, en tu propia conciencia.
¿No crees?
Para mí, el cuidado de este árbol está siendo una experiencia muy gratificante. Me ilusiona verlo crecer cada día, observando cómo van naciendo hojas nuevas. Puede que te asombre, pero nunca había tenido conexión con las plantas y es toda una novedad para mí. ¡Querer es poder! Fuera creencias limitantes del tipo “no se me dan bien las plantas” “todas las plantas se me mueren” Porque ¡se me dan estupendamente!
En mi caso es el cuidado de un árbol, pero hay muchas otras actividades. Lo principal, es comprometerte. En cierta manera, para mi, cultivar un árbol es como levantar un edificio, es el mismo proceso: crecer desde dentro, donde la cimentación es la raíz.
Estoy segura de que si se hace un esfuerzo individual, si se establece un compromiso con uno mismo es mucho más fácil llegar a los demás. Simplemente, predicar con el ejemplo.
Así es posible llevarlo a una escala mayor, ¿qué sería posible hacer para que nuestras ciudades respiren más y mejor?
Pequeños grandes pasos como estos, hacen que arquitectos, ingenieros y diseñadores, fomenten trabajos como estos:
– Huertos urbanos.
– Cubiertas vegetales.
– Mobiliario de diseño.
– Jardines en las plazas.
– Arboles de alineación.
– Alegrar las fachadas con plantas.


Aprovecha el qi de este periodo 8, cultiva tu interior y adquiere un compromiso contigo mismo. Es el primer paso para revitalizar el ambiente que te rodea. Las acciones conjuntas vienen de compromisos individuales, así que te animo al reto «pon un árbol en tu vida» a ver si es posible crear una reacción en cadena.
(Nota: El árbol bajo mi cuidado es una higuera. Dicen que es uno de los árboles más resistentes que existen y que crecen en cualquier sitio y circunstancia. Cuestión suerte ¡Menos mal! ;))
me parece exelente toda accion referente al comportamiento humano relacionado al cuidado de la MADRE TIERRA y creo que todos podemos aportar al hogar que todos habitamos que es este hermoso PLANETA TIERRA gracias.
Gracias por tu comentario Cristina.
Un saludo.